Una vida en el Mercado Modelo, Antonio Aufe uno de los pioneros

Antonio Aufe, que a los 87 años sigue “regentenando” el puesto familiar que creó a los 12, dice que solo las “auroras son testigo” de sus madrugones.  El viernes que viene, será de los últimos en apagar la luz y barrer el puesto en los mismos metros cuadros en los que montó su negocio de operador y alimentó a su famila por tres cuartos de siglo en el Mercado Modelo.

Hoy, son ellos los que cortarán la cinta en la Unidad Agroalimentaria  Metropolitana (UAM), que lunes abre sus puertas y cambiará para siempre la forma de distribuir frutas y verduras en el país.

Antonio dice que “si no fuera al mercado  cada día se sentiría mal, me siento útil yendo, ocurre que viejo es el que se siente así, yo también conozco viejos de 20 años que arrastran los pies” agrega entre risas…

“RELIQUIA DE UN TIEMPO IDO”

Hacia 4 años, había terminado la Segunda Guerra Mundial en 1949, faltaba un año para la gesta del Maracaná, aún el siglo 20 no llegaba a la mitad y el entonces Mercado Modelo de Montevideo olía a nuevo. Había sido inaugurado en el 37 y quien tenía ojos para ver oportunidades donde otros veían desperdicios, era el Antonio de 12 años, que se instalaba en “un sector en el que se vendían detalles , compraba lotes a última hora y ahí venían las amas de casa , después de tarde salía a repartir en un carro tirado a caballos … como sobraba tanta mercadería …” relata.

Hoy, a horas de la mudanza y de que su familia se instale en el mayor mercado de frutos y horalizas de América Latina, se reserva un rincón de la memoria para el recogimiento y la melancolía, pero “escarva en el porvenir” y no le “echa tierra al pasado».

“Soy siempre positivo en el cambio a pesar de melancolía porque uno está hecho de tradiciones y costumbres, pero el progreso se lleva todo por delante, porque así fue cuando se creó el Mercado Modelo”, dice entre pausas entre las que se cuelan historias y colores. Vaya si la suya es una vida de colores.

Antonio vió los carros “llegar de Pando con caballos, bajo lluvia” apagando las candelas de “los faroles a kerosene” y también los vió irse con la mercadería intacta por no haber vendido nada”

“ESTAMPAS DE NUESTRA TIERRA”

El entorno del «Modelo» no era mas que una gran Bulevar, de 7 metros por senda al que llamaron camino de “los propios” y que hoy es Batlle y Ordoñez, nombre que por entonces y algo menos que ahora, su sombra todo cubría.

Era una zona descampada “con casas que no tenían luz eléctrica, los frigoríficos y las fábricas de alrededor no existían” relata.  

LAS FAUCES URBANAS Y EL CENTRALISMO VORAZ

“La ciudad se le vino arriba al Mercado Modelo, los inconveniente de hoy no existían”, opina Antonio para resumir el devenir del mercado que cierra sus puertas para el lunes abrirse como capullo a un mundo nuevo, lleno de desafíos, pandémico, mal alimentado, sobre alimentado y abominablemente desperdiciador de comida y oportunidades.   

Antonio no tiene la menor duda cuando afirma que los productores “se merecían la UAM, hoy el mercado es un lugar inhóspito para los vendedores y los productores”.

“Gracias a los productores existimos los operadores, ellos crearon la fuente de trabajo que es muy dura, una noche que se avecina un granizo …. Esa gente no duerme, los sueños y los proyectos se los lleva en una hora”

“DEL TIEMPO DE MARICASTAÑA

Antonio Aufe es también testigo del cambio en las costumbres de la gente y su forma de alimentarse “antes creo que la gente era más vegetariana que ahora, había mas variedades de verdura también, yo no veo ahora quien haga niños envueltos con repollo, el ritmo de la vida hace que las amas de casas tengan que salir a trabajar”

También ha visto desaparecer al menos de los cajones y los camiones verudras de hojas, tubérculos y hortalizas que ya no se consmumen mas allá de que temporalmente se vuelvan a poner de moda y  de que tengan un alto poder nutritivo.

EL DESPROPÓSITO DEL DESPERDICIO

Los mercados centrales en el mundo son uno de los lugares donde el desperdicio de alimentos que la sociedad moderna no consume tienen su máxima expresión.  Tallos de hojas, verdes comestibles como la hoja de la remolacha o el nabo, frutas con fallas cosméticas o productos que no se saben sabe cocinar, van a parar a las volquetas y hacen las delicias del mosquerío en días de verano.

Cuenta que “sin ir más lejos el otro día había dos volquetas llenas de berenjenas , los sueños del productor quedan frustrados, no se vende …  La zanahoria vale 200 pesos la bolsa de 20 kilos, el productor no saca nada” lamenta.

PAISAJE HUMANO

A poco de sus 90 años, la mayor parte de ellos trabajando, Jaume ha visto al menos cuatro generaciones humanas de todos los departamentos y localidades posibles, les ha tratado, vendido atendido y en contadas ocasiones hasta sufrido.

“Los productores siempre fueron muy educados, algunos se pasaban de vivos, pero con su humildad se hicieron lugar”.

EMPUJANDO EL CARRO

El mercado modelo “es un mundo aparte , es una universidad , se cruzan todas las clases sociales” , ”La UAM, le va a dar de sobre al mercado todo lo que le faltaba”. “Creo que va a mejorar todo” afirma categóricamente sin tenerle miedo al surco que desde el lunes se abre para sembrar con ganas y al boleo una era distinta, donde la semilla explotará pronto, volviendo a colorear una película en blanco y negro, con “con tranvías de caballitos” cansados que lentamente irán quedando dormidos. En algunas horas, rayitos de sol se colarán por los agujeritos de las chapas de zinc alumbrando la polvareda que deje el último portazo de Antonio en el Mercado Modelo.

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